Fue en el instituto con unos 14 años cuando por primera vez contemplé la obra de Sagan. Para mí y para muchos, en aquellos entonces supuso una nueva motivación por aprender y cuestionarse ya fuera de manera filosófica o científica qué somos. Fue uno de esos momentos en la vida en los que sin percatarte tu línea temporal se bifurca y escoge el camino de la ciencia, dejas que el mundo de la razón y la lógica comience a explicar sucesos que hasta hacía poco no te cuestionabas su procedencia, y en el caso de jóvenes católicos la fe quedaba guardada en el recuerdo de un patio de colegio. Gracias a Cosmos empecé a interesarme por la física teórica (como hobby), leí alguno de los libros de Sagan, destaco sobre Los dragones del Edén, y de autores de la misma temática como Hawkings descubrí Historia del Tiempo.
Una de las cosas que más admiré y admiro de Sagan y su obra es la certeza que tenía y reflejaba sobre la posibilidad de vida en planetas similares al nuestro. Explicado todo desde un razonamiento estadístico y biológico, todas aquellas historias sin sentido sobre ovnis se convertían en hipótesis plausibles y desde luego nada extravagantes. Sagan era un divulgador nato, un comunicador como pocos hay y un científico visionario que trabajo en la NASA acumulando misiones y reconocimientos a su extensa labor tanto en el proyecto SETI como en su participación activa en el Apolo 11, Mariner 9, la Pioneer o la Voyager.
La serie Cosmos de 13 capítulos que venía precedida por una obra literaria, relata de manera muy libre y poco ortodoxa la historia del nacimiento y desarrollo de nuestro universo. Nos provee de los elementos necesarios para entender cada explicación con ejemplos claros y extrapolables a la cotidianidad de nuestras vidas. Sagan se enfrentó a la propia sociedad estadounidense en la que vivía al dar lecciones magistrales sobre la evolución y las teorías darwinianas. Desde la Biblioteca de Alejandría hasta el desarrollo de los ordenadores nos impone la verdad de la ciencia como si de una conversación de ascensor se tratase.
De Sagan me quedo con esta frase: "El Escrutinio escéptico es el medio, tanto en ciencia como en religión, por el que los pensamientos profundos pueden ser arrancados de profundos disparates sin sentido." Para aquellos que buscan respuestas a las preguntas más iterativas de la humanidad esta serie es la indicada. Una serie para la que no pasa el tiempo, y con la que cada nuevo visionado produce el orgasmo neuronal al que no deberíamos negarnos nunca.
Un saludo.
THE BRAIN IS LIKE A MUSCLE. WHEN IT IS IN USE WE FEEL VERY GOOD. UNDERSTANDING IS JOYOUS. (Carl Sagan quote).
It was in high school about 14 years when I first looked at the work of Sagan. For me and for many in those then provided a new motivation to learn and question whether philosophical or scientific way what we are. He was one of those moments in life when your timeline without percatarte splits and choose the path of science, let the world of reason and logic begin to explain events that until recently did not you question their origin, and in the case of young Catholic faith was saved in the memory of a school playground. Thanks to Cosmos I became interested in theoretical physics (as a hobby), I read any of Sagan's books, stands out from the Dragons of Eden, and authors of the same subject as Hawking discovered The History of Time.
One of the things that I admired and admire Sagan and his work is certain that had and reflected on the possibility of life on Earth-like planets. Explained everything from a statistical and biological reasoning, all those senseless stories about UFOs became plausible hypotheses and certainly nothing extravagant. Sagan was a born communicator, a communicator and a few there and a visionary scientist who worked on NASA missions and accumulating recognition of his extensive work in both the SETI project and in its active participation in the Apollo 11, Mariner 9, the Pioneer or the Voyager.
The Cosmos series of 13 chapters that was preceded by a literary work, tells a very free and unorthodox history of the birth and development of our universe. Provides us with the information needed to understand every explanation with examples and extrapolated to the everyday of our lives. Sagan faced American society itself in which he lived by giving lectures on the evolution and Darwinian theories. From the library of Alexandria to the development of computers forces us to the truth of science as an elevator conversation in question.
Sagan I'll take this sentence: "skeptical scrutiny is the means, both in science and in religion, by which deep thoughts can be ripped from deep nonsense nonsense." For those seeking answers to questions of humanity iterative series is directed. A series for which no time passes, and with each new viewing produces neuronal orgasm that we should not deny ever.
A greeting.






















